24 de enero de 2026 5:17 pm

Estonia entrena a su profesorado en inteligencia artificial para el aula del futuro

La pequeña república báltica de Estonia vuelve a sorprender al mundo educativo. El 20 de julio de 2025, varios medios europeos anunciaron que el país pondrá en marcha el programa AI Leap 2025, una iniciativa pública y privada que formará a miles de docentes para utilizar chatbots y otras herramientas de inteligencia artificial (IA) en sus aulas. La noticia ha generado un intenso debate en España: ¿estamos preparados para algo similar?, ¿qué riesgos y oportunidades supone la llegada masiva de la IA al ámbito escolar?, ¿cómo afecta a la labor del profesorado y al aprendizaje del alumnado?

Uso de la Inteligencia artificial en Estonia

Este artículo analiza en detalle la apuesta estonia y ofrece claves para el contexto español. Aporta datos verificados, contextualiza los marcos normativos vigentes y, sobre todo, propone recomendaciones prácticas para que docentes y centros educativos afronten la revolución tecnológica con sentido crítico y pedagógico.

Qué ha ocurrido: un salto a la IA en Estonia

Estonia lleva años liderando la digitalización de sus servicios públicos y educativos. La nueva apuesta, denominada AI Leap 2025, materializa ese liderazgo en el sector educativo. Según la presidenta de la fundación AI Leap y los responsables del Ministerio de Educación estonio, a partir del 1 de septiembre de 2025 todos los estudiantes de 10.º y 11.º curso (equivalentes al primer ciclo de Bachillerato español) y sus docentes tendrán acceso gratuito a ChatGPT Edu y a otras aplicaciones basadas en IA.

Hablamos de aproximadamente 20 000 alumnos y entre 3 000 y 4 700 profesores, dependiendo de la fuente consultada. La diferencia numérica responde a la evolución del programa: el comunicado inicial hablaba de 3 000 docentes, pero en una actualización de junio se fijó el objetivo en 4 700 para cubrir todo el profesorado de Secundaria.

El presidente Alar Karis presentó el plan como un salto necesario para mantener la competitividad del país. En sus declaraciones insistió en que la IA no sustituirá al profesorado, pero sí cambiará su rol: “Los docentes deben ser honestos sobre su uso de la IA; la clave es la confianza mutua”, afirmó en referencia a las preocupaciones sobre plagio y desinformación. La ministra de Educación y Ciencia, Kristina Kallas, subrayó que el futuro del país dependerá de “lo bien que preparemos a nuestra juventud para la era de la IA”, y anunció inversiones millonarias en formación docente.

El programa arrancará con el sector de educación secundaria y se ampliará en 2026 a la formación profesional, sumando otros 38 000 estudiantes y 2 000 docentes. A medio plazo, el objetivo es que todos los alumnos estonios, desde primaria hasta educación superior, dispongan de herramientas de IA adaptadas a su nivel educativo. La iniciativa cuenta con el apoyo de empresas tecnológicas como OpenAI y Anthropic, pero su gestión será pública a través de una fundación sin ánimo de lucro. Esto asegura que los datos se mantengan bajo soberanía nacional y que la implementación cumpla con la normativa europea.

El programa AI Leap 2025: fases y cifras

Para entender la magnitud del proyecto, conviene detallar sus fases y objetivos:

  1. Primera fase (septiembre 2025 – junio 2026). Participarán unos 20 000 estudiantes de 16 y 17 años y hasta 4 700 profesores de Secundaria. Cada docente recibirá formación específica sobre el uso de chatbots, análisis de datos y creación de materiales con IA. El alumnado accederá a ChatGPT Edu desde su portátil o dispositivo móvil, pero siempre acompañado de su profesor para garantizar un uso formativo.
  2. Segunda fase (2026). Se integrarán 38 000 alumnos y 2 000 docentes de formación profesional. El plan incluye herramientas de IA que apoyan la orientación laboral y la práctica profesional: desde simuladores de entrevistas hasta asistentes que corrigen ejercicios prácticos. También se prevé la incorporación de herramientas de robótica educativa y de programación visual para fomentar el pensamiento computacional.
  3. Ampliación progresiva (2027–2028). El objetivo de la fundación AI Leap es llegar a cubrir todo el sistema educativo estonio, incluyendo primaria y educación superior. Se habla de alcanzar a 58 000 estudiantes y 5 000 docentes para 2027. La expansión incluirá recursos para educación inclusiva y adaptaciones para alumnado con necesidades especiales.

Las cifras muestran una inversión sustancial en infraestructura digital, formación docente y contenidos adaptativos. Para financiarlo, el Gobierno estonio ha creado una fundación público‑privada que canaliza aportaciones estatales y donaciones de empresarios tecnológicos. Entre los nombres que apoyan la iniciativa destacan Taavet Hinrikus (fundador de Wise), Jaan Tallinn (cofundador de Skype) y Kaarel Kotkas (creador de Veriff). Estos inversores han reconocido que la educación es una prioridad estratégica y que el retorno social justifica el compromiso económico.

¿Por qué importa para docentes y centros educativos?

Más allá del espectáculo mediático, AI Leap 2025 encierra lecciones valiosas para cualquier sistema educativo que aspire a integrar la IA. La primera clave es que la tecnología no se incorpora sola; requiere formación intensa del profesorado. Estonia dedicará cientos de horas a capacitar a sus docentes en el uso ético y didáctico de los chatbots. El objetivo no es delegar la enseñanza en la máquina, sino liberar al profesorado de tareas repetitivas (correcciones sencillas, generación de materiales, resúmenes) para que pueda concentrarse en mentorar, acompañar y evaluar de forma cualitativa.

Para los centros educativos, la iniciativa también supone un cambio cultural. Los equipos directivos deberán diseñar políticas internas sobre uso de IA, que contemplen la protección de datos, la autoría de los contenidos generados y la evaluación de la calidad educativa. La administración estonia acompañará a los centros con guías y modelos de uso, así como con asesoramiento legal. Este componente institucional es clave para que la innovación llegue a las aulas y no se quede en titulares.

En España, donde el Marco de Referencia de la Competencia Digital Docente (MRCDD) ya establece la necesidad de formar al profesorado en IA y pensamiento computacional, la experiencia estonia invita a pasar de las recomendaciones a la práctica. Nuestros docentes reclaman formación continua, recursos y tiempo para experimentar con estas herramientas. La noticia de Estonia no debería verse como una amenaza, sino como una oportunidad para acelerar los planes de digitalización de nuestro sistema educativo.

Marcos y antecedentes: España, Europa y la ética de la IA

La decisión de Estonia llega en un momento en que la regulación europea está definiendo el uso de la inteligencia artificial en sectores sensibles. La Unión Europea aprobó en 2024 el AI Act, un reglamento que clasifica los usos de la IA según su nivel de riesgo y establece obligaciones para los desarrolladores y usuarios. La educación se considera un sector de alto impacto, por lo que cualquier herramienta que afecte a la evaluación del alumnado o a sus datos debe cumplir estrictos requisitos de transparencia, supervisión humana y protección de la privacidad.

España cuenta con instrumentos propios para encauzar la innovación. Además del MRCDD de 2022, el Ministerio de Educación y Formación Profesional ha publicado las Orientaciones para la integración de la inteligencia artificial en la formación del profesorado, donde se definen tres líneas estratégicas: (1) uso de la IA en tareas administrativas y de gestión para mejorar la toma de decisiones; (2) diseño de programas de formación centrados en competencias de IA que permitan aplicar la tecnología de forma crítica y pedagógica; y (3) elaboración de directrices éticas para tutores, diseñadores de formación y participantes.

Estas orientaciones se presentaron en las jornadas de competencia digital docente del 14 de julio en Murcia, donde más de 500 personas debatieron sobre el papel de la IA en el aula.

A nivel internacional, la UNESCO ha publicado el AI Competency Framework for Teachers, un marco que estructura las competencias docentes en torno a cinco dimensiones (comprender la IA, desarrollarla, utilizarla en pedagogía, evaluar su impacto y participar en políticas) y tres niveles de progresión. Se trata del recurso de referencia más completo hasta la fecha, y su legitimidad como organismo internacional lo convierte en una guía autorizada para cualquier país. Marco de competencias en IA para docentes de la UNESCO

En resumen, la apuesta estonia se inserta en un contexto normativo que exige un uso seguro, humano y responsable de la IA. No es un salto al vacío, sino una respuesta coordinada con las regulaciones europeas y las recomendaciones de organismos internacionales.

Cómo preparar a nuestro profesorado: competencias digitales y formación continua

El éxito de AI Leap dependerá en gran medida de cómo se forme a los profesores. La experiencia de Estonia confirma que la IA puede ser una aliada poderosa si el docente adquiere competencias digitales avanzadas. Estas competencias incluyen:

  • Alfabetización en IA y pensamiento computacional. Comprender los principios básicos de los modelos de lenguaje, los algoritmos de aprendizaje automático y las limitaciones de las máquinas permite utilizar la tecnología con sentido crítico. En España, proyectos como Adi Eskola en el País Vasco ya introducen estas competencias desde infantil, utilizando robots y plataformas de programación para enseñar conceptos lógicos y secuenciales.
  • Diseño de materiales con IA generativa. Los chatbots pueden ayudar a crear fichas, exámenes, rúbricas e incluso itinerarios personalizados. La guía publicada por el Instituto para el Futuro de la Educación (IFE) —recogida recientemente por Universo Abierto— destaca que las herramientas generativas ahorran tiempo y fomentan la creatividad, pero recomienda que el docente revise siempre el contenido para evitar sesgos o información errónea.
  • Evaluación y retroalimentación automatizada. La IA permite analizar patrones en las respuestas del alumnado y ofrecer una primera valoración. Sin embargo, los expertos recuerdan que la evaluación final siempre debe ser humana; la máquina puede detectar errores de forma o coherencia, pero no sustituye al juicio profesional del docente. Utilizar rúbricas claras y compartirlas con el alumnado ayuda a que la IA refuerce la transparencia del proceso.
  • Ética y privacidad. La protección de datos es fundamental. Los docentes deben conocer las normativas de su país y de la UE, informar al alumnado y las familias sobre el tratamiento de los datos y establecer protocolos para el borrado seguro de la información. Asimismo, la formación debe abordar los sesgos algorítmicos y enseñar estrategias para detectarlos y mitigarlos.
  • Aprendizaje continuo. Las tecnologías evolucionan rápidamente. Estonia ha anunciado que su formación docente será permanente, con cursos actualizados cada año. En España, los centros de profesorado (CEP) y los másteres de formación del profesorado deberían incorporar módulos específicos de IA, y las universidades podrían colaborar con empresas y organismos para mantenerse al día.

Desafíos y oportunidades: privacidad, sesgos y equidad

Adoptar la IA en la educación conlleva riesgos que no pueden ignorarse. Uno de los principales es la privacidad: muchas herramientas de IA requieren grandes cantidades de datos para funcionar, y la tentación de alimentar modelos con información sensible es alta. Estonia afirma que los datos de su alumnado se alojarán en servidores soberanos y se anonimizarán cuando sea necesario. España deberá adoptar medidas similares si no quiere comprometer la confianza de las familias.

Otro reto es el sesgo algorítmico. Los modelos de lenguaje aprenden de grandes corpus de datos que reflejan prejuicios sociales. Si no se corrigen, pueden reproducir o amplificar discriminaciones. Por ello, la formación docente debe incluir herramientas para identificar sesgos y estrategias para fomentar el pensamiento crítico en el aula: comparar respuestas de la IA con fuentes diversas, pedir a los estudiantes que justifiquen sus ideas y enseñarles a cuestionar las respuestas generadas.

En cuanto a la equidad, la IA puede agravar las brechas existentes si solo la disfrutan quienes tienen acceso a dispositivos y conexión de calidad. La propia Estonia ha tenido que garantizar que todo el alumnado tenga un portátil y una conexión estable. En España, aún existen desigualdades digitales entre regiones y centros. Las administraciones públicas deben garantizar recursos para todos y elaborar planes de accesibilidad que incluyan adaptaciones para alumnado con discapacidad.

Frente a estos riesgos, las oportunidades son enormes. La IA bien utilizada facilita la personalización del aprendizaje, permite ofrecer contenidos adaptados a cada nivel, favorece la inclusión de estudiantes con dificultades y libera tiempo para que el profesorado se centre en la tutoría individual. Además, herramientas de análisis pueden ayudar a detectar abandono escolar temprano o patrones de desmotivación, permitiendo intervenir de manera preventiva.

Próximos pasos y recomendaciones prácticas

El calendario estonio marca la pauta: en un mes arrancará la primera fase de AI Leap. ¿Qué pueden hacer los docentes y centros españoles mientras tanto?

  1. Informarse y formarse. Consultar los marcos oficiales (MRCDD, AI Act, UNESCO) y participar en cursos sobre IA educativa. Muchas comunidades autónomas ya ofrecen formación online.
  2. Experimentar con herramientas seguras. Iniciar proyectos piloto en el aula con versiones educativas de chatbots y plataformas de programación. Es recomendable comenzar por tareas de bajo riesgo —como la generación de recursos— y avanzar hacia usos más complejos.
  3. Establecer políticas internas. Los equipos directivos deben definir normas claras sobre el uso de la IA: qué datos se pueden utilizar, cómo se tratan, quién puede acceder a ellos y qué permisos se necesitan. Incluir estas cuestiones en los documentos de planificación y convivencia aporta transparencia.
  4. Fomentar el diálogo con las familias. La incorporación de la IA genera inquietudes. Organizar sesiones informativas con las familias para explicar las ventajas y los riesgos, y recoger sus dudas, es una buena práctica.
  5. Conectar con iniciativas similares. Programas como Adi Eskola en Euskadi o proyectos piloto de robótica en distintas comunidades autónomas demuestran que España ya tiene experiencias de éxito. Compartir aprendizajes entre centros y participar en redes profesionales ayudará a acelerar el progreso.

Preguntas frecuentes sobre IA en la educación

¿Qué es exactamente AI Leap 2025?
Es una iniciativa del Gobierno de Estonia y la fundación AI Leap que, a partir de septiembre de 2025, proporcionará acceso gratuito a ChatGPT Edu y otras herramientas de inteligencia artificial a todos los estudiantes de 10.º y 11.º curso y a su profesorado. El programa incluye formación intensiva para docentes y se ampliará en 2026 a la formación profesional.

¿Cuántos estudiantes y docentes se beneficiarán?
En la primera fase participarán unos 20 000 alumnos de Secundaria y hasta 4 700 docentes. En 2026 se añadirán 38 000 estudiantes de Formación Profesional y 2 000 docentes. A medio plazo, la iniciativa quiere llegar a 58 000 estudiantes y 5 000 docentes.

¿Quién financia el programa?
AI Leap 2025 se financia mediante una fundación público‑privada. El Estado aporta fondos y coordina la implementación, mientras que empresarios tecnológicos estonios contribuyen con donaciones. El objetivo es mantener la soberanía de los datos y asegurar que los beneficios de la IA lleguen a toda la sociedad.

¿Cómo se garantiza la ética y la privacidad?
El programa se ajusta al reglamento europeo AI Act y a la normativa de protección de datos. Los servidores estarán en Estonia y los datos se anonimizarán cuando sea necesario. Se publicarán protocolos para docentes y centros sobre uso responsable, autoría de contenidos y protección del alumnado.

¿Qué puede hacer el profesorado español para preparar a su alumnado?
Formarse en competencias digitales, experimentar con herramientas de IA generativa en contextos seguros, diseñar actividades que fomenten el pensamiento crítico y colaborar con otros docentes. También es recomendable consultar la guía de la UNESCO sobre competencias de IA para docentes y recursos como la guía sobre ChatGPT y la educación de maixua.net, que ofrece consejos concretos para integrar chatbots en el aula.

¿La IA reemplazará al profesorado?
No. La IA está diseñada para asistir y complementar la labor docente, no para sustituirla. Los chatbots pueden automatizar tareas mecánicas y ofrecer retroalimentación inicial, pero el acompañamiento, la empatía y el juicio pedagógico siguen siendo insustituibles. La transformación digital revaloriza la figura del docente como guía y mentor.

By Maixua

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