24 de enero de 2026 3:36 pm

ChatGPT y la educación: cómo los profesores pueden aprovechar la inteligencia artificial en 2025

En pocos años, los modelos de lenguaje han pasado de ser una curiosidad técnica a convertirse en herramientas presentes en las aulas. Desde que ChatGPT apareció a finales de 2022, su uso en educación se ha disparado. El informe de Cengage Group de 2025 destaca que casi el 90 % de los estudiantes universitarios utilizaban ChatGPT para hacer tareas apenas dos meses después de su lanzamiento y que actualmente 65 % de los alumnos creen que saben más de inteligencia artificial que sus profesores y 45 % desearían que éstos enseñaran y usaran la herramienta en clase. Al mismo tiempo, surgen preguntas sobre cómo integrar estas tecnologías respetando la ética, la privacidad y el papel insustituible del docente. Este artículo explora las capacidades actualizadas de ChatGPT en educación, con un enfoque en la labor docente y una mirada a las mejores prácticas para aprovechar la IA sin perder la humanidad del aprendizaje.

¿Qué es ChatGPT y por qué debería interesar a los docentes?

ChatGPT es un modelo de lenguaje generativo capaz de comprender peticiones y producir textos, códigos, resúmenes u otras respuestas. Su facilidad de uso ha hecho que se convierta en una herramienta habitual dentro y fuera de las aulas. El portal educativo Six Seconds describe la fascinación que genera: “ChatGPT parece un sueño: resuelve problemas, redacta ensayos o explica recetas”. Para los estudiantes, la tentación de resolver una tarea en minutos utilizando la herramienta es grande. Para los docentes, supone cuestionarse qué valor aporta su rol cuando la información está al alcance de la mano y cómo reorientar sus clases hacia el desarrollo de habilidades más profundas.

Beneficios de ChatGPT para el profesorado

Creación de contenidos y recursos

Una de las aplicaciones más inmediatas de ChatGPT es la generación de materiales didácticos. Según el análisis de AIMultiple, la herramienta puede ayudar a diseñar planes de clase completos, sugerir actividades interactivas y producir proyectos alineados con estándares curriculares. Los docentes pueden elaborar rápidamente quizzes, exámenes y hojas de trabajo con preguntas de opción múltiple, respuesta corta o ensayo, así como proponer debates, juegos de rol o simulaciones que fomenten la participación. También sirve para idear recursos multimedia, como vídeos o infografías, que modernizan la experiencia de aprendizaje.

Revisión de textos y apoyo a la escritura

Otra aplicación es la revisión gramatical y la mejora de textos. AIMultiple señala que ChatGPT puede corregir errores de ortografía, gramática y sintaxis en documentos del profesorado. La IA también ofrece feedback a los estudiantes sobre la estructura de sus ensayos y el uso del lenguaje, permitiendo a los docentes centrar su evaluación en el contenido y el pensamiento crítico. Además, genera ejemplos y explicaciones de reglas de puntuación o estilo, lo que resulta útil para enseñar competencias de redacción.

Apoyo en la evaluación y la retroalimentación

El uso de IA en la corrección de trabajos es polémico pero prometedor. ChatGPT puede analizar ensayos y examinar la coherencia del argumento, proporcionando una primera valoración objetiva. También ayuda a elaborar rúbricas de evaluación claras que aseguren criterios consistentes y a analizar datos de rendimiento para detectar patrones y ajustar las estrategias de enseñanza. Sin embargo, los expertos advierten de que la IA solo es adecuada para correcciones de bajo nivel. La profesora Maya Israel recuerda que los chatbots funcionan bien para tests de elección múltiple, pero las decisiones finales deben recaer en el docente, y los estudiantes deben poder cuestionar la evaluación automatizada.

Planificación de clases y diseño curricular

La IA también puede ser un gran aliado en la planificación docente. El portal de Moreland University explica que herramientas como ChatGPT generan esquemas de lección personalizados, buscan contenido acorde a la edad del alumnado y crean materiales diferenciados para distintos niveles. Además, revisan estándares curriculares y recomiendan recursos relacionados, lo que permite alinear cada lección con objetivos de aprendizaje. La optimización del tiempo es evidente: los docentes pueden dedicar menos horas a tareas repetitivas y más a interacciones personales.

Diseño de programas y sílabos

ChatGPT ayuda a estructurar programas de estudio. AIMultiple describe cómo la IA facilita la organización de cursos completos, definiendo objetivos, contenidos, actividades y evaluaciones. Puede sugerir unidades temáticas interdisciplinares, conectar materias y buscar fuentes actualizadas. Durante la preparación de exámenes, ChatGPT genera preguntas diversificadas (tipo test, verdadero/falso o ensayo) y elabora claves de corrección con explicaciones, lo que ahorra tiempo y mejora la calidad de la prueba.

Personalización y apoyo al aprendizaje

Más allá de la eficiencia docente, ChatGPT permite personalizar la enseñanza. El informe de ScrumLaunch recuerda que la IA identifica patrones de aprendizaje individuales y adapta el contenido y la dificultad según los progresos de cada alumno. Plataformas adaptativas como Knewton Alta analizan datos de interacción y orientan al profesorado sobre qué materiales funcionan mejor, permitiendo ajustar el ritmo y las estrategias. Además, chatbots educativos y tutores inteligentes ofrecen respuestas inmediatas, orientan en la investigación y ayudan a organizar trabajos.

Los estudiantes también utilizan la IA para reforzar conceptos y practicar idiomas. AIMultiple destaca que ChatGPT descompone problemas complejos en pasos manejables y recomienda recursos adicionales. En idiomas, permite practicar conversaciones, mejorar el vocabulario y recibir explicaciones de gramática.

Gestión del aula y tareas administrativas

Las ventajas de la IA no se limitan al contenido. Moreland University indica que existen sistemas que monitorizan la asistencia, detectan el nivel de atención mediante análisis de voz y gestos, y envían recordatorios automáticos de tareas o reuniones. Estas funciones liberan tiempo para que los docentes se concentren en el acompañamiento emocional y la motivación. Del mismo modo, la IA fomenta la comunicación entre profesores, alumnos y familias, automatizando avisos y facilitando el seguimiento del progreso.

Formación docente y adopción de la IA

La integración de ChatGPT en la enseñanza requiere formación y acompañamiento. Según un análisis de RAND citado por Education Week, el porcentaje de distritos estadounidenses que capacitó a sus docentes en IA pasó de 23 % en 2023 a 48 % en 2024, y se espera que en 2025 alcance casi tres cuartas partes. No obstante, todavía siete de cada diez profesores no habían recibido capacitación específica para primavera de 2024. Las sesiones formativas se centran en explicar el funcionamiento básico de la IA, disipar el miedo al reemplazo y ofrecer espacios de experimentación. Muchos distritos elaboran sus propios programas por falta de expertos externos, lo que conduce a disparidades según los recursos: en los distritos de baja pobreza, el 67 % ofrece formación, frente a solo el 39 % en distritos de alta pobreza.

A pesar de estas desigualdades, los docentes son optimistas. Una encuesta realizada por Samsung y DonorsChoose muestra que el 96 % de los profesores cree que la IA será una parte intrínseca de la educación en la próxima década. Más de la mitad ya utiliza alguna herramienta de IA, y un 33 % está explorando cómo integrarla. Sus principales usos son la personalización del aprendizaje, el empleo de herramientas interactivas y el análisis de datos para obtener retroalimentación. Las mayores preocupaciones giran en torno a el plagio, la falta de formación, la difusión de desinformación y la disminución de la interacción cara a cara, aunque solo un 5 % teme perder su empleo.

ChatGPT Edu y las nuevas herramientas de OpenAI

En mayo de 2024 OpenAI lanzó ChatGPT Edu, una versión orientada a instituciones de educación superior. Según el portal University Business, esta plataforma funciona con el modelo GPT-4o y ofrece límites de mensajes más altos que la versión gratuita, acceso a análisis de datos, resúmenes de documentos y navegación web, la posibilidad de crear y compartir GPTs personalizados dentro de los espacios de trabajo universitarios, más de 50 idiomas soportados y herramientas de privacidad y administración robustas. Importante: las conversaciones no se utilizan para entrenar los modelos. Un reportaje de OnlineEducation.com añade que ChatGPT Edu incluye controles de seguridad de tipo “jardín vallado”, en los que los datos se consideran confidenciales y no se usan para mejorar la IA. Además, se ejecuta con GPT-4o, que permite razonar sobre texto y visión y ofrece mayores límites de mensajes.

Estas mejoras abren la puerta a que universidades y facultades utilicen la IA para tutoría personalizada, preparación de propuestas de investigación y retroalimentación académica. Las instituciones también pueden configurar permisos y gestionar distintos grupos de usuarios, garantizando que cada facultad controle el uso de la herramienta. No obstante, algunos analistas advierten que aún falta ver si todas las funciones demostradas se implementarán.

Consideraciones éticas y riesgos

El uso de ChatGPT y otros modelos generativos también genera desafíos. ScrumLaunch enumera varios riesgos: fomentar el plagio, ya que la IA puede escribir ensayos y resolver problemas completos; errores o desactualización de datos, dado que los modelos se entrenan con bases de datos que pueden contener información imprecisa; temor a la pérdida de empleos, porque algunas tareas de corrección o tutoría se automatizan; reducción de la interacción humana, que podría afectar al desarrollo socioemocional; sesgos en los algoritmos, que reproducen las desigualdades de sus datos de entrenamiento; y preocupaciones de privacidad, al almacenar y analizar datos sensibles. Además, un estudio citado por la misma fuente encontró que los estudiantes que usan IA obtuvieron de media 6,71 puntos menos en sus exámenes respecto a quienes no la usan, lo que sugiere que la dependencia excesiva puede perjudicar el aprendizaje.

Las recomendaciones de expertos incluyen no delegar en la IA las decisiones académicas, verificar siempre la fiabilidad de las respuestas y desarrollar políticas de uso responsable. Los estados y los centros educativos han comenzado a emitir directrices y ofrecer formación a los docentes para evitar atajos que perjudiquen a los alumnos. Se insiste en que la IA no sustituye el criterio del profesor, que debe revisar y validar cualquier corrección automatizada.

Más allá de la tecnología: la inteligencia emocional en la era de la IA

La llegada de ChatGPT obliga a replantear el propósito de la escuela. El artículo de Six Seconds invita a preguntarse si el valor de la educación reside en memorizar datos o en fomentar la pasión por el conocimiento. Señala que el éxito del aprendizaje depende de la dimensión emocional-relacional y que la función del profesor es despertar la curiosidad, la empatía y la creatividad. Las preguntas que antes se centraban en repetir hechos pueden transformarse en cuestiones que estimulan el pensamiento crítico: por ejemplo, en lugar de pedir que enumeren los eventos de la Revolución Francesa, se puede preguntar qué emociones habrían sentido en distintas clases sociales.

Para lograrlo, los docentes deben desarrollar su propia inteligencia emocional. Deben equilibrar razón y emoción, y reflexionar sobre el “qué”, el “cómo” y el “por qué” de su enseñanza. El objetivo no es solo transmitir contenidos, sino ayudar a los alumnos a encontrar un propósito y a concebir metas nobles. En esta visión, la IA es un instrumento que libera tiempo para que el profesor acompañe procesos humanos profundos.

Perspectivas para el futuro y recomendaciones

Las tendencias indican que la IA seguirá expandiéndose en educación. ScrumLaunch subraya que el 86 % de los estudiantes ya usa herramientas de IA y que la inversión en esta tecnología podría superar los 32 000 millones de dólares para 2030. Pew Research Center confirma que el porcentaje de adolescentes estadounidenses que utilizan ChatGPT para sus tareas se duplicó entre 2023 y 2024, llegando al 26 %. Sin embargo, la brecha digital persiste: no todos los centros tienen recursos para formar a su profesorado ni todos los estudiantes tienen acceso equitativo a estas herramientas.

Para abordar estos retos, se proponen varias acciones:

  • Invertir en formación continua: Los programas de desarrollo profesional deben incluir módulos prácticos sobre IA y guías para su uso ético. La formación debería ser accesible para docentes de todos los contextos y acompañada de asesoría técnica.
  • Establecer políticas claras: Los centros educativos y las autoridades deben elaborar normas que regulen el uso de ChatGPT, especifiquen cuándo se puede utilizar y cómo se revisa su output, y protejan la privacidad de los datos.
  • Fomentar la alfabetización en datos: Como señala Zarek Drozda, director de Data Science for Everyone, enseñar ciencias de datos ofrece una vía concreta para que los estudiantes evalúen con criterio las herramientas de IA y comprendan sus limitaciones. Las iniciativas estatales en este ámbito han pasado de una a 29 en los últimos cuatro años.
  • Combinar IA con pedagogía humanista: La tecnología debe servir para personalizar y agilizar tareas, pero no puede reemplazar la relación educativa. El profesor debe utilizar el tiempo ganado para cultivar habilidades socioemocionales, pensamiento crítico y creatividad.
  • Garantizar la equidad: Es esencial cerrar la brecha entre distritos ricos y pobres ofreciendo infraestructura tecnológica, formación y soporte adecuados.

Conclusión

ChatGPT y la inteligencia artificial representan una de las transformaciones más profundas que ha vivido la educación en décadas. Su capacidad para generar contenidos, corregir trabajos, personalizar el aprendizaje y automatizar tareas ofrece un aliado poderoso para los docentes, que pueden liberar tiempo y mejorar la calidad de su enseñanza. No obstante, la IA no sustituye la figura del profesor; al contrario, exige que el profesorado asuma un rol más humano, centrado en guiar, motivar y desarrollar las habilidades que ninguna máquina puede replicar. Integrar ChatGPT de manera responsable implica formarse, establecer normas claras, proteger la privacidad y combinar la innovación tecnológica con una pedagogía basada en la empatía y el propósito. De ese equilibrio dependerá que la IA se convierta en una herramienta que amplifique la educación en lugar de restarle humanidad.

By Maixua

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